International Women’s Day

Jueves 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, un día para celebrar los logros sociales, económicos y políticos de las mujeres. Para conmemorar este día, quisimos destacar a las mujeres científicas de todo el mundo junto con sus logros.

Si bien las mujeres han llegado muy lejos —conforman la mitad del total de la fuerza laboral universitaria de los EE. UU.— solo el 29% de la fuerza laboral dedicada a la Ciencia e Ingeniería está compuesta por mujeres. Según los indicadores sobre ingeniería y ciencia de 2016 de la Fundación Nacional de Ciencias (NSF por sus siglas en inglés), las mujeres ingenieras y científicas están concentradas en diferentes ocupaciones, con proporción relativamente alta de mujeres en las ciencias sociales, biológicas, agrícolas y ambientales. Las mujeres representan solo el 15% de la fuerza laboral dedicada a la ingeniería y el 25% de la dedicada a la computación y matemática.

Ahora existen más recursos y programas que ayudan a crear interés en las chicas, así como también a tener éxito en el mercado laboral de la ingeniería y la ciencia. Por lo tanto, no podemos evitar mirar hacia atrás y ver a las mujeres que allanaron el camino de las chicas de todo el mundo.

Marie Curie

Se podría decir que Marie Curie es una de las científicas más influyentes, ¡y por una buena razón! Curie fue la primera mujer en ganar un Premio Nobel de todas las categorías y sigue siendo la única persona en la historia en ganar Premios Nobel en dos categorías científicas diferentes.

Como se educó en secreto en sus años de formación, Curie no recibió una educación “adecuada” hasta que se mudó a París. Allí conoció a su esposo, el físico Pierre Curie. Los dos trabajaron juntos en su famoso estudio sobre la radiactividad del uranio, que les valió el Premio Nobel de Física en 1903.

Más adelante, Marie recibió el Premio Nobel de Química en 1911 por el descubrimiento del radio y el polonio.

Irene Joliot-Curie

Hija de los famosos Marie y Pierre Curie, Irene siguió los pasos de sus padres y trabajó con su esposo para crear nuevos elementos radiactivos de manera artificial. La pareja recibió el Premio Nobel de Química en 1935.

Rosalind Franklin

Una de las contribuciones a la ciencia más importantes de Franklin fue usar una técnica llama cristalografía de rayos x para tomar la primera imagen del ADN. Este avance ayudó a resolver la estructura 3D del ADN en 1953, uno de mayores misterios de la biología en ese momento.

No solo colaboró con el mundo de la ciencia, sino que también ayudó a los refugiados que huían de los nazis durante la II Guerra Mundial. Como era una estudiante brillante, ganó varias becas, pero en lugar de ir a la escuela, entregó el dinero a los refugiados judíos para ayudar a su supervivencia.

Jocelyn Bell Burnell

Mientras estaba en la Universidad de Cambridge en 1967, Bell estuvo realizando su tesis con un radio telescopio. Un día, Burnell notó una anomalía en la señal y así descubrió el primer púlsar, una estrella formada por neutrones, que gira muy rápidamente. Este descubrimiento ganó el Premio Nobel de Física en 1974, sin embargo, Burnell no fue reconocida. Sus contribuciones fueron subestimadas, y su tutor y un colega recibieron los elogios.

Burnell no permitió que esto le impidiera seguir dando grandes pasos en su carrera.

Ada Lovelace

Lovelace demostró talento para la matemática y la ciencia a una edad temprana, y pudo recibir una de las mejores educaciones que podía tener una niña de principios del siglo XIX.

Esto le permitió trabajar con el inventor Charles Babbage, que estaba diseñando una máquina capaz de hacer cálculos por sí sola. Ofreció sus conocimientos para hacer que la máquina fuera mejor que cómo estaba concebida originalmente y procesara ecuaciones que eran muy complejas.

Su contribución es considerada ampliamente como el primer programa de computación. Su legado perdura hoy con el Día de Ada Lovelace, un día para celebrar su historia y alentar a las niñas a interesarse por los campos CTIM.

Lise Meitner

A pesar de que las contribuciones de Lise Meitner a la ciencia fueron increíbles, su historia no es una historia feliz.

Como las chicas no tenían permitido recibir una educación formal en Viena, Meitner tuvo una educación privada. Sin embargo, eso no impidió que se convirtiera en la primera mujer en recibir un doctorado de la Universidad de Viena.

Pasó a trabajar gratis para el famoso físico, Max Planck. A pesar de que no ganaba dinero, la experiencia le permitió seguir para convertirse en la primera profesora de física mujer en Alemania. Lamentablemente, el poder de los nazis la forzaron a abandonar su trabajo y emigrar a los Países Bajos.

El Premio Nobel de Química se entregó a quien fue su colaborador durante mucho tiempo, Otto Hahn, en 1944, y sus grandes contribuciones al trabajo fueron subestimadas. Sin embargo, las contribuciones científicas de Meitner se inmortalizaron finalmente con el elemento 109, el meitnerio, que fue descubierto y nombrado después de su muerte.

Rita Levi-Montalcini

Si bien el padre de Rita no aprobaba que las mujeres tuvieran una educación, logró obtener un título en medicina en la Escuela de Medicina de la Universidad de Turín.

Después de que no encontrara ningún trabajo en investigación médica debido a las leyes antisemitas dictadas por Benito Mussolini, Rita continuó persiguiendo sus sueños. Siguió su investigación durante toda la II Guerra Mundial en un laboratorio que construyó en su habitación y emigró a los EE. UU. en la década de 1950 a un laboratorio propiamente.

Rita descubrió el factor de crecimiento nervioso, una molécula tipo proteína que crece y mantiene la salud neuronal en el cerebro. Este trabajo le valió el Premio Nobel en 1986. Rita murió en 2012 a los 103 años y dejó un legado extraordinario.

Barbara McClintock

Barbara McClintock persiguió una educación en botánica y genética en Cornell después de la lucha de su padre.

McClintock descubrió ciertas secuencias de ADN que pueden cambiar su ubicación dentro de los genes. Cuando esto sucede, puede afectar la manera que se expresa el gen. A menudo se los nombra como “genes saltarines” o “transposones”. Si bien algunas de estas mutaciones son inofensivas, otras son responsables de enfermedades como el cáncer de mama.

McClintock se convirtió en la primera mujer en 1983 en recibir un Premio Nobel de Medicina o Fisiología en solitario, reconocimiento que todavía conserva actualmente.

¡Nunca permitas que nada te impida perseguir tus sueños! ¡Feliz Día Internacional de la Mujer!

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